MEDIACION CIVIL Y FAMILIAR

 

La mediación es un novedoso sistema de resolución de conflictos entre dos personas de forma que éstas lleguen a una solución sin necesidad de tener que ir a un Juzgado. Es preciso, lógicamente, que ambas personas quieran libre y voluntariamente, someterse a la Mediación y se comprometan a cumplir el acuerdo al que se llegue.

 

Las ventajas de la Mediación son fundamentalmente dos: 1º.- ahorro de tiempo: al contrario que los procedimientos judiciales, la Mediación no tiene ninguna regulación procedimental o burocrática, lo que favorece enormemente que la solución al conflicto llegue en cuestión de días; 2º.- ahorro de dinero: se paga únicamente al Mediador. La participación de Abogados, Peritos, Asesores, etc. no se prevé salvo que las partes decidan ellas mismas y a su costa servirse de determinados profesionales.

 

MI TRABAJO consiste en que, una vez recibido el encargo de la Mediación, ponerme en contacto con ambas partes, identificar el problema y a partir de ahí, procurar las mejores condiciones para que se llegue a una solución satisfactoria. Es importante saber que en ningún caso me vinculo con ninguna de las partes ya que mi función como Mediador me exige ser absolutamente imparcial, es decir, no actúo como Abogado de una u otra parte, ni las asesoro individualmente, sino que ayudo a ambas partes a encontrar la solución a su problema, realizando propuestas y alternativas, provocando el diálogo entre las partes en conflicto, etc. Se puede decir, en definitiva, que quien llega a la solución del conflicto no es el Mediador sino las propias partes ayudadas por el Mediador.

 

"La concordia hace crecer las pequeñas cosas, la discordia arruina las grandes".  Salustio


 

INCAPACITACIONES

 

Si bien todas las áreas relativas al Derecho de Familia deben tratarse con suma delicadeza y teniendo presente los intereses de los más vulnerables (los hijos menores de edad, por lo general), en la incapacitación de personas esto cobra especial relevancia, pues nos encontramos en la tesitura de tener que decidir por un ser querido las cosas más simples, elementales y cotidianas de su vida.

 

La incapacitación de una persona solo la puede declarar el juez tras un procedimiento no muy complejo, pero sí con mucha carga, digamos, personal, pues de lo que se trata es de ver si la persona en cuestión es capaz o no de regir su persona y sus bienes, su patrimonio, para lo cual deberá someterse al examen previo del médico forense. 

 

El grado de incapacidad puede ser total o parcial, en el primer caso estaríamos hablando de una tutela (el incapaz lo es para todos sus actos) y en el segundo de una curatela (solo para algunos).  En cualquiera de los casos, el tutor estará obligado a ejercer los actos y tomar las decisiones por el incapaz y en beneficio de éste que el juez exprese en la Sentencia, todo ello bajo la vigilancia del Ministerio Fiscal quien podrá exigir en cualquier momento al tutor, que le rinda cuentas de la situación personal del incapaz y de la administración de la tutela.

 

                Puede ser tutor o curador, el cónyuge, los padres, los ascendientes o descendientes que el juez designe o en defecto de estas personas, el juez designará tutor a quien considere más idóneo por sus relaciones con el incapaz.

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© Javier Valero Bermejo