PAREJAS DE HECHO

 

Las Parejas de Hecho o Uniones de Hecho entre dos personas, son quizá las grandes olvidadas de nuestro sistema legal, pues no existe una normativa específica a nivel estatal, que las regule.  Solo algunas Comunidades Autónomas han aprobado leyes que regulan este tipo de uniones.
MI TRABAJO consiste en asesorar jurídicamente a las parejas de hecho tanto para constituirlas mediante el correspondiente "acuerdo convivencial", como en situaciones de ruptura de la convivencia, concretamente sobre las medidas que deben adoptarse en relación a la casa, los hijos, el patrimonio familiar, etc. Al igual que ocurre en un matrimonio cuando se divorcia, hay que procurar llegar a acuerdos en estas cuestiones, por lo que DESACONSEJO claramente la vía judicial contenciosa no solo porque resulta más lenta sino también más costosa en términos económicos y anímicos pues supone un importante desgaste personal, sobre todo si existen hijos menores comunes. En estos casos, resulta muy útil recordar el viejo refrán que dice "más vale un mal acuerdo que un buen pleito".
Existe la creencia (errónea por otra parte), de que las parejas de hecho es como un matrimonio pero "sin papeles", lo cual no es cierto, sobre todo de cara a las cuestiones económicas y tributarias que afectan a cada uno de los integrantes de la Pareja.

 

 

 

 

 

 

 

 

INCAPACITACIONES

 

Si bien todas las áreas relativas al Derecho de Familia deben tratarse con suma delicadeza y teniendo presente los intereses de los más vulnerables (los hijos menores de edad, por lo general), en la incapacitación de personas esto cobra especial relevancia, pues nos encontramos en la tesitura de tener que decidir por un ser querido las cosas más simples, elementales y cotidianas de su vida.

 

La incapacitación de una persona solo la puede declarar el juez tras un procedimiento no muy complejo, pero sí con mucha carga, digamos, personal, pues de lo que se trata es de ver si la persona en cuestión es capaz o no de regir su persona y sus bienes, su patrimonio, para lo cual deberá someterse al examen previo del médico forense. 

 

El grado de incapacidad puede ser total o parcial, en el primer caso estaríamos hablando de una tutela (el incapaz lo es para todos sus actos) y en el segundo de una curatela (solo para algunos).  En cualquiera de los casos, el tutor estará obligado a ejercer los actos y tomar las decisiones por el incapaz y en beneficio de éste que el juez exprese en la Sentencia, todo ello bajo la vigilancia del Ministerio Fiscal quien podrá exigir en cualquier momento al tutor, que le rinda cuentas de la situación personal del incapaz y de la administración de la tutela.

 

                Puede ser tutor o curador, el cónyuge, los padres, los ascendientes o descendientes que el juez designe o en defecto de estas personas, el juez designará tutor a quien considere más idóneo por sus relaciones con el incapaz.

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
© Javier Valero Bermejo